Emilia-Romaña es una de las regiones más ricas de Italia, en cuarto lugar después de Trentino-Alto Adige, Lombardía y Valle d’Aosta, según datos de 2015 expresados en términos de poder adquisitivo por habitante. El Parmigiano Reggiano, la salsa a la boloñesa, el jamón de Parma, el salami Felino, la mortadela de Bolonia, el culatello de Zibello, las piadinas de Romagna y el vino Lambrusco se encuentran entre los íconos gastronómicos más famosos de Italia, todos provenientes de este territorio.
Pero quien dice Emilia Romaña, también dice tierra de motores. El entusiasta que visita el Bel Paese tiene la certeza absoluta de encontrar aquí la respuesta adecuada a sus pasiones. De Piacenza a Rímini, a lo largo de un “parche” de tierra alrededor de la Vía Emilia, se concentran los fabricantes de automóviles y motores más sofisticados y modernos del mundo.
Lamborghini, Maserati, Ducati y Pagani: en sólo 300 km residen los secretos de los famosos bólidos de la alta velocidad, celosamente guardados por las empresas que han marcado la historia de este sector industrial a nivel internacional, combinando la tradición del saber hacer artesanal italiano con potencia y calidad.
Pero, sobre todo, fue aquí donde nació y creció una leyenda que se ha convertido en uno de los mayores emblemas del Made in Italy: la marca Ferrari. En esta magnífica región para los amantes de los motores se encuentran, además del Salón del Automóvil, el autódromo de Ímola y el nuevo autódromo de Marzaglia, otros dos lugares de culto para los aficionados: el Museo Ferrari y el Museo Casa Enzo Ferrari.
extracto de sitio puntodincontro

